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Desde el año 1076, en
que Alfonso VI confirmó los fueros de Sepúlveda, conocemos
el territorio de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda y
la jurisdicción de la Villa sobre sus aldeas, llamados posteriormente
Ochavos.
La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda abarcaba desde el río
Pirón hasta el soto de Sacedón; seguía por el requejo
de la Moina hasta el castro de Frades, la Fuente Tejuela en la Serrezuela,
hasta el linar del conde, continuando por el río Riaza hasta Ayllón,
directamente a la sierra y llegando hasta Robregordo en Madrid.
Para ordenar y controlar la repoblación y colonización,
la Tierra de Sepúlveda fue dividida en ocho zonas con el nombre
de OCHAVOS. El Ochavo fue, pues, un distrito territorial con función
estabilizadora ante los cambios originados por el avance de los repobladores.
Las aldeas sepulvedanas tenían cada una su Concejo, con un alcalde
pedáneo y ciertos oficiales, que administraban su divisa o término
y rendían cuentas de su gestión a las Autoridades de la
Villa. Los Concejos aldeanos no tenían competencias jurídicas
por lo que había que acudir a Sepúlveda para los más
mínimos litigios. Estas molestias fueron expuestas a los Reyes
Católicos. Estos el 12 de Junio de 1493, en Barcelona, concedieron
a las aldeas sepulvedanas de doce o más vecinos, licencia para
nombrar alcalde con facultad de juzgar en pleitos de cuantía superior
a 60 maravedíes.
La Comunidad de Sepúlveda no cesó en la defensa de sus bosques.
El 19 de Diciembre de 1519, justicia, regimiento, procuradores y ochaveros
de la Villa y Tierra de Sepúlveda redactaron ordenanzas; el motivo
principal fue haber talado más de una lengua de bosque en el Ochavo
de Cantalejo, donde crecían "pinos, robles, encinas, enebros
y otros árboles".
A partir de 1521 con la derrota de las tropas castellanas en Villalar,
llegó un período de letargo para la Comunidad, que centra
su actividad en la administración de montes y pastos y en la resolución
de conflictos con las comunidades vecinas.
En la actualidad la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda está
formada por seis ochavos, que son: Ochavo de Sepúlveda, el de Bercimuel,
el de las Pedrizas y Valdenavares, el de Cantalejo, el de Prádena,
el de la Sierra y Castillejo.
El Ochavo de las Pedrizas y
Valdenavares
" Composición del
Ochavo
Está formado por los siguientes pueblos: Urueñas, Carrascal
del Río, Castrojimeno, Castroserracín, Navalilla, Los Navares,
Ciruelos y el Valle de Tabladillo.
" Orografía, flora y fauna
Tiene un territorio de muy amenos paisajes, extendiéndose desde
la Serrezuela hasta el macizo calizo y la campiña por el sur y
hasta la tierra de Pinares por el oeste.

Un enebro
y sus frutos
Las llanuras que
parecen no tener fin, están salpicadas de encinas, sabinas y enebros
de la miera, acompañados de un rico matorral con tomillos, espliego,
rosales silvestres, salvias y otras muchas especies. Al resguardo de estos
arbustos, y buscando su preciada sombra en los días calurosos,
aparece la bisbita, la cogujada común, alondras, currucas rabilargas,
y de forma especial nos encontramos con la Alondra de Dupont, un ave esteparia
muy rara en la Península.

La Alondra Común
En los cortados que encañona
el Río Duratón existe una importante comunidad vegetal y
animal que forman uno de los mayores valores del Parque Natural. Por todo
el Ochavo es frecuente ver surcar los aires al búho real, águila
real, alimoche, halcón peregrino, cernícalo vulgar, además
del buitre leonado, las chovas piquirrojas, las grajillas y el vencejo.

El jilguero
Entre alisos, sauces, chopos
y fresnos es frecuente ver petirrojos, pinzones, oropéndolas, jilgueros,
etc.
Gran parte de este artículo
aparece en Fuenterrebollo y su Historia, de Santiago de la Fuente, que
figura en Internet.
Desde el año
1076, en que Alfonso VI confirmó los fueros de Sepúlveda,
conocemos el territorio de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda
y la jurisdicción de la Villa sobre sus aldeas.
La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda abarcaba desde el río
Pirón hasta el soto de Sacedón; seguía por el requejo
de la Moina hasta el castro de Frades, la Fuente Tejuela en la Serrezuela,
hasta el linar del conde, continuando por el río Riaza hasta Ayllón,
directamente a la sierra.
Para ordenar y controlar la repoblación y colonización,
la Tierra de Sepúlveda fue dividida en ocho zonas con el nombre
de OCHAVOS. El Ochavo fue, pues, un distrito territorial con función
estabilizadora ante los cambios originados por el avance de los repobladores.
A finales del siglo XII ya había finalizado la repoblación
del Ochavo de Cantalejo.
El 5 de Marzo de 1492, las comunidades de Cuellar y de Sepúlveda
otorgaron unas ordenanzas sobre Los Comunes ante Juan Martínez,
escribano público de Cuellar. Mandaron poner cuatro guardas cada
año, dos para cada una de las Villas, para que a pie o a caballo
custodiasen los pinares comunes. Los guardas de Sepúlveda depositarían
en Fuenterrebollo, Navalilla y Cantalejo las prendas que tomaren a los
vecinos de la Comunidad de Cuellar.
Las aldeas sepulvedanas tenían cada una su Concejo con un alcalde
pedáneo y ciertos oficiales, que administraban su divisa o término
y rendían cuentas de su gestión a las Autoridades de la
Villa. Los Concejos aldeanos no tenían competencias jurídicas
por lo que había que acudir a la Sepúlveda para los más
mínimos litigios. Estas molestias fueron expuestas a los Reyes
Católicos. Estos el 12 de Junio de 1493, en Barcelona, concedieron
a las aldeas sepulvedanas de doce o más vecinos, licencia para
nombrar alcalde con facultad de juzgar en pleitos de cuantía superior
a 60 maravedíes.
La Comunidad de Sepúlveda no cesó en la defensa de sus bosques.
El 19 de Diciembre de 1519, justicia, regimiento, procuradores y ochaveros
de la Villa y Tierra de Sepúlveda redactaron ordenanzas; el motivo
principal fue haber talado más de una lengua de bosque en el Ochavo
de Cantalejo, donde crecían "pinos, robles, encinas, enebros
y otros árboles".
Mientras algunas aldeas exigían tributos a los emigrantes por avecindares,
Cantalejo, más acogedor, permaneció abierto a los nuevos
vecinos sin reclamarles tales impuestos. Está política influyó,
sin duda, en el aumento de su población.
A finales del Siglo XV estos ochavos son: Cantalejo, Prádena, Bercimuel,
La Sierra, Navares y las Pedrizas (con Urueñas como núcleo
poblacional más importante). El octavo Ochavo se desconoce.
Casi podemos asegurar que el Ayuntamiento de Urueñas no ha usado
nunca escudos distintivos ni banderas propias. La adopción del
Escudo Municipal es de 199x, siendo alcalde D. Eusebio Blanco.
La Junta de Gobierno
de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda está compuesta
por los ochaveros de cada zona (Urueñas es una de ellas y D. Eusebio
Blanco es su ochavero) y toma decisiones con respecto a cualquier tema
relativo a adquisiciones, créditos, subvenciones, etc. Aparte de
este órgano, la Comunidad cuenta con una Asamblea general integrada
por los representantes de cada localidad, entidad menor o barrio incorporado.
Hay bienes como
tierras, montes etc. Pertenecientes a la Comunidad de Villa y Tierra.
Un ejemplo es Los Comunes, monte situado entre Castillejo de Mesleón,
Soto y Sotillo, etc. Hace muchos años la gente iba desde Urueñas
a cortar leña, coger bellotas etc. A este monte comunal.
En el término de Urueñas hay un paraje llamado El Ochavo,
cerca de Válsamos, donde hay una finca de cereal que pertenece
a la Comunidad de Villa y Tierra.
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